De pintas por ahi

diciembre 22, 2008

Para llevar una vida sana y entretenida es fundamental tener una serie de bares a los que poder llamar hogar. No basta con uno o dos porque lo mas probable es tus amigos vivan cada uno en una punta de Londres, y si les pides que se hagan dos horas de autobus para tomarse un par de pintas lo mas probable es que te manden al carajo.

Al principio recurria a descubrir bares por los canales habituales, basicamente dejar al otro que escoja y asi aprender un bar mas. De este modo fue como conoci los bares alrededor de London Bridge, a uno de los cuales llevo a la mayoria de los visitantes, el Old Thameside Inn. El Thameside esta muy bien en el veranito, cuando te puedes tomar una (o mas) pintas viendo pasar los barcos y disfrutando el sol tranquilamente.

Tambien descubri de este modo el Dirty Dicks. El Dicks es un antro para los banqueros de Bishopsgate, pero aun asi sigue siendo bastante canalla y tiene la ventaja de estar en el centro de donde yo trabajo, bishopsgate y canary wharf, con lo cual es bastante comodo para quedar con los amigos que tengo que han cambiado de banco.

El Auld Shillelagh lo descubri paseando delante de la puerta con el irlandes que vivia conmigo, ya que vivo apenas a 10 minutos. Desde entonce puede que haya entrado unas veinte veces y espero entrar muchas mas. Huele mal, pero los parroquianos y camareros son muy amistosos, si es viernes noche habra una banda tocando musica irlandesa en una mesa, y lo mas importante de todo, la Guiness es la mejor de Londres.

No voy a describir todos los que me gustan, pero si enumerarlos, el Ship & Shovell, el Artillery Arms, el Eagle y el Old Red Lion Theatre son los que quedan. A lo mejor a estas alturas ya habeis deducido como descubro ahora los pubs.

Fancyapint no es el unico website para descubrir pubs en Londres, pero es el mas comodo puesto que puedes verlos facilmente en un mapa. No le hice mucho caso al principio, pero cuando al cabo de un tiempo te das cuenta de que cada vez que alguien te dice de quedar a tomar algo te manda el link correspondiente, empiezas a enterarte de como funciona esto.

El proximo, cuando vuelva en Enero, el Bradley’s Spanish Bar.

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La paranoia del racismo

noviembre 8, 2008

Con la reciente victoria de Hamilton en el campeonato de Fórmula 1, se me han terminado de hinchar las pelotas con uno de los peores detalles de los ingleses, su racismo y cómo tratan de eliminarlo. Las dos cosas son de lo más cargante.

Las leyes contra el racismo en Inglaterra llegan al extremo del fanatismo. Expresar puntos de vista racistas en el trabajo es motivo inmediato de despido, y así consta en todos los contratos de trabajo que puedas firmar aquí. Amigos que tengo han cambiado de piso simplemente porque uno de sus compañeros de piso era racista.

Todo eso no me parece mal, pero luego leo el Guardian y veo que aún siguen dale que te pego con que si algunos españoles se han metido con Hamilton haciendo uso de la raza con bastante poco gusto. Y hace una puta semana que terminó el mundial. Cada vez que decía que no quería que ganara Hamilton porque me parece un sosainas me acusaban de racista. ¿De dónde vienes? ¡Patatas traigo!

Tiene lógica, puesto que este país está literalmente invadido por inmigrantes, y los ingleses en ocasiones reaccionan con bastante fastidio dado que la famosa fusión de culturas no se produce ni de coña hasta la segunda generación. Hay bastantes barrios que no tienen nada de ingleses, y dónde las culturas importadas ni de lejos pegan con el modo de ser de los ingleses. Si no se ponen duros con el tema del racismo, aquí se monta un pollo del carajo.

Pero no deja de tocarme las pelotas, por un lado tengo que soportar que los ingleses no me den la bienvenida a su país, y que ser extranjero aquí no te proporcione nada. Joder, en Italia on México al menos el acento le resultaba interesante a la gente y te daban conversación, y su conocimiento de España no era sólo Ibiza, Benidorm y Lloret de Mar. Y eso es la gente más o menos educada, cómo se te ocurra mezclarte con ingleses de suburbio, el desprecio se nota a la legua.

Por el otro lado si abro la boca y se me ocurre hablar de una persona o grupo de gente porque hacen algo que me molesta, cómo no sean blancos resulta que el racista soy yo. Aguanto que la gente no aprecie que venga gente de fuera y que tengan una mejor posición económica o social que la gente de aquí. Pero que luego me llamen a mi racista me saca de mis casillas.

Jazz en la Casa Redonda

julio 15, 2008

Sospechaba yo que aquí en la capital del imperio tenía que explorar un poco más el mundillo de los conciertos. En una ciudad como ésta es normal que cada fin de semana haya conciertos legendarios. Sea cuál sea el tipo de música que te guste, no hay problema aquí.

Ayer no me pude negar a la sugerencia de Andy de ir al Roundhouse Theatre a un concierto de jazz. Según una traducción liberal de sus palabras, habría “unos cuantos grupos bastante buenos al principio, djs legendarios al final, y en medio una banda de japoneses que tocan jazz como energúmenos, saltando por el escenario”. Era lunes, pero cómo no ir.

Y el caso es que no era en absoluto como me lo imaginaba. No sabía cuando fuí que en ese mismo sitio había tocado gente como Pink Floyd o Jimi Hendrix. Que estaba lleno de culturetas y gafapastas si me lo imaginaba. Que el grupo de introducción me pondría los pelos como escarpias no me lo imaginaba.

Parece que el jazz que se hace ahora no tiene mucho que ver con el que me imaginaba yo de hace cuarenta o cincuenta años. La música era muy parecida en ocasiones a la electrónica en los ritmos y sonidos, más o menos música como haría Massive Attack o house ibicenco. De hecho la última canción que toco ese grupo la batería era directamente de Drum´n Bass, el tío era increíble como tocaba.

Pero bueno, discusiones filosóficas sobre el origen de la música aparte, los japoneses eran la hostia. El grupo se llama Soul&Pimp, y Andy los había visto en Croacia hace un par de años. El jazz que tocan es más normal, pero el espectáculo impresionante. No pararon de tocar y dar saltos durante media hora, al cabo de la cual el trompeta, el saxo y el maestro de ceremonias se retiraron un rato, si no lo hubieran hecho por lo menos el saxo creo que hubiera muerto.

Luego otra media horita del piano el bajo y el batería tocando algo más parecido al grupo anterior, menos de bailar y más de escuchar. La música era bestial, pero las pintas de los tipos con los kimonos y las expresiones que ponían eran la leche. No tengo fotos, pero ya se las sacaré a Andy. El bateria era un japones gordo con el pelo afro, el bajo era delgadito con pelo liso largo y bigote, y tocaba con expresión de monje budista. El piano llevaba melena que podría ser de metalero y que no paraba de menear adelante y atrás con expresión de éxtasis mientras aporreaba el instrumento.

Luego regresaron los otros tres para terminar el show con otra media hora de bailoteo. El saxo era calvo y llevaba una enorme gorra plateada, y bailaba como un gorila, el trompeta tenía pinta de tipo normal y miraba a todo el mundo como con desprecio, en plan malote de Kill Bill. El maestro de ceremonias era uno que sólo se dedicaba a animar a la gente con el microfono, y a hacer poses por el escenario. No tocaba, pero era pieza fundamental del espectáculo.

Resumiendo, una experiencia que bien me ha merecido la pena. Bebí cuatro pintas y he dormido seis horas, para luego trabajar nueve, pero lo volvería a hacer… dentro de algunas semanas.

Picadilly Madness

junio 30, 2008

Si os creíais que me la iba a tirar de intelectual no escribiendo nada acerca del deporte nacional, os equivocabais de plano. Ahora que ha terminado es un buen momento para escribir unos párrafos de la locura en la que se ha sumido éste país durante el último mes.

Empezando por el principio, Inglaterra, nación donde se inventó el fútbol, no se clasificó este año. A los ingleses, sobre todo al principio, se los veía sumidos en la tristeza. La Eurocopa es lo que los entretiene uno de cada cuatro años en el verano. Los otros años son el Campeonato del Mundo, las Olimpiadas, y la depresión más profunda.

Pero a pesar de no participar, no han podido dejar de estar interesados. En una ciudad donde la mitad de la gente es extranjera todos los días había fiesta en algún barrio. Yo me he bajado al bar a ver casi todos los partidos de Turquía. En el que jugaron contra Croacia yo animaba al portero turco con todo lo que me daban los pulmones. Tras la victoria, mi barrio se sumió en la locura.

En el trabajo me ha quedado más que demostrado que tener un tanto de conocimiento futbolero es socialmente muy valioso. No existe ningún problema en hablar con tu jefe, y con el jefe de tu jefe, ni con el presidente del banco si hace falta, siempre que sea de fútbol. Siempre va a ser posible entablar conversación. Por eso me daba cuenta de lo tristes que estaban al principio, y de lo bien que se lo pasaban después.

Es increíble como todos los ingleses se alegran sinceramente de que España ganara. No es sólo orgullo patrio por mi parte, tal vez por no haber tenido este año la presión de jugar la Eurocopa se han dedicado a ver los partidos y a disfrutarlos sencillamente, y se alegran mucho de que haya ganado un equipo que no gana casi nunca y que ha peleado desesperadamente.

La foto que acompaña este post es de algunos de los españoles que tomaron al asalto Picadilly Circus. A falta de una fuente de Cibeles o Neptuno cualquier fuente es buena para mantener las tradiciones.

Calidad de vida

junio 8, 2008

Por fin me he mudado a mi nueva casa, y con ello mi calidad de vida se ha incrementado una salvajada.

El barrio es muy distinto a Sydenham, hacia el este, a unos doscientos metros de mi casa, esta Stoke Newington High Street, la calle principal. A la altura de mi casa es una calle turca, lo que no esta mal porque así tengo fácil acceso a aceite de oliva y café de calidad. Si se sigue la calle principal hacia el norte se llega a la parte judía, y si se sigue hacia el sur se llega a la parte vietnamita y después a Old Street.

Hacia el oeste de mi casa se extiende Islington, que es una zona blanca de clase media alta. Mucha gente que trabaja en la City vive allí y es un barrio que esta bastante de moda. Hay bastantes bares con clientela de tipo artista y mucha gente en bicicleta.

La casa en si esta muy bien, son tres plantas con un jardí­n detrás y un pequeño patio delante. En la planta baja vive una pareja, el irlandés, ella de Newcastle. La primera y segunda plantas son la casa que comparto con Darren y con Andrew, irlandés e inglés también. Tenemos una terraza a la que se accede desde la cocina y puedo guardar la moto en el patio delantero. Como soy un profesional de éxito me he quedado la habitación grande, que este en la segunda planta y tiene espacio suficiente para una cama gigantesca y para el par de sillones y la mesita de cafe que voy a poner.

Walford Road

Ahora me muevo en ambientes más seguros, y tengo muchas más opciones para hacer cualquier cosa. Por ejemplo el viernes me fui con un amigo a dar una vuelta por los pubs de Hoxton y Old Street. Cuando ya íbamos bastante borrachos y empezaron a echarnos de ellos pude volverme sin tirarme dos horas de autobús, en veinte minutos estaba en casa durmiendo la mona.

también el viernes fui­ andando al trabajo, cuarenta minutos de caminar por calles decentes, atravesando un par de parques. Si no me apetece caminar puedo coger el autobús que me lleva en unos veinte minutos, y en el que siempre me puedo sentar. No tengo palabras para describir el alivio que me causa el haber pasado de sufrir las aglomeraciones del metro a disfrutar un relajante paseo matutino.

Ayer jugaba Turquía contra Portugal en el mundial de fútbol, y fui­ con mis compañeros a verlo a un centro social turco. De hecho estuvimos caminando por la calle principal un buen rato y preguntando en los negocios turcos donde seri­a el mejor sitio para verlo, el sitio con mas ambiente. El sitio en el que terminamos era bastante chungo, sin signos en la puerta que dijeran lo que era y con las ventanas tapadas por paneles de madera. Pero nos quedamos un poco sorprendidos, nada de masas de gente enfervorizada con el fútbol. Mas bien una docena de personas y la mitad mas interesada en jugar al domino que en ver el fútbol. Solo al final parece que la gente se volcaba un poco mas. El que mejor se lo pasaba era un kurdo viendo perder 1-0 a Turquía.

Y para terminar esto lo estoy escribiendo desde un cafe con wireless para los clientes, mientras me bebo un zumito de naranja recien exprimido, con el sol brillando fuera y con la perspectiva de ir esta tarde a un festival de musica que hacen en un parque cercano. No me puedo quejar.