Agáchense y cúbranse

octubre 7, 2008

Igual se me van a atragantar un poco las palomitas. La semana pasada escribí tan contento de la que se est’a montando, tratando de explicar un poco el sarao en el que estamos todos metidos. El caso es que durante esta semana me han arrastrado a mí también, recemos para que al final me ría de todo esto.

Hoy el banco ha caido un 40% en la bolsa. Por si alguien no se da cuenta, las compañias que caen tanto es porque nadie da un duro por ellas. Este 40% se suma al 15% que ya cayó el martes pasado y, en general, el banco ha perdido el 80% de su valor durante este último año. Si hace un año todo el banco, con sus 100.000 empleados, valía 75 billones de libras, hoy vale 16. Ésto, además de ser un palo para la gente que tiene acciones, nos pone a tiro de ser comprados. No olvidemos que RBS pagó el año pasado 42 billones para comprar gran parte de ABN.

La gente en el banco de todas maneras no se ve preocupada. Hemos recibido ya dos correos de la dirección explicando dónde estamos y que no toca preocuparse, que lo que opinen en los mercados de la fortaleza del banco nos la trae al pairo. Tenemos pasta en metálico para seguir rulando sin problemas, ya pagamos lo que tocaba para deshacernos de las subprime y el negocio está lo bastante diversificado como para que el colapso de un par de departamentos no nos importe. O eso dicen.

A la que veo un poco más tocada es a mi consultora. En Dexia tenemos unos cuarenta consultores, a lo mejor un cuarto de la plantilla. Dexia se ha salvado y los consultores siguen trabajando allí, pero el hecho de que los gobiernos francés, belga y luxemburgués le tuvieran que prestar una burrada de billones la semana pasada no tranquiliza a nadie.

Pero el golpe más duro ha sido hoy, cuando han nacionalizado Landsbanki, el segundo banco finlandes, que también era nuestro segundo mayor cliente. Yo no lo he visto, pero mi compañero de piso me ha comentado que durante todo el día ha estado pasando gente por las oficinas que eran obviamente consultores que ya no tienen trabajo. Al ser contractors en su mayoría, no tienen ningún tipo de garantía social y supongo que los han echado a todos (para eso cobraban sus 400 libras diarias, cada cosa tiene sus riesgos).

A mí me han llamado para asegurarme que tengo curro hasta enero, que no me preocupe. También me han dicho que tienen varias cosas aseguradas para cuando lo de RBS se acabe. Supongo que estoy en mejor posición que toda esta gente que ha pasado hoy por la oficina, puesto que ellos son economistas, no ingenieros. A nosotros nos pueden colocar en todo tipo de empresas, no sólo bancos.

De cualquier manera, ya no me queda más remedio, ésta es época de “agáchanse y cúbranse”, como decían en South Park. Hay que ahorrar lo más que pueda de los sueldos que me quedan porque a saber cuándo se me puede acabar la fiesta.

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Desde el puente de mando

junio 14, 2008

Hace dos semanas que estoy trabajando en el Royal Bank of Scotland, y probablemente seguiré allí hasta Octubre. Excelian tenía dos consultores asignados al banco y la idea original era que yo iría también para aprender un poco como funcionaba el negocio y sustituirlos cuando fuera necesario. El caso es que no se por qué, pero en RBS decidieron que uno de ellos no era el adecuado para la tarea y me pidieron a mi sustituirlo por el resto del contrato.

La importancia de este contrato es enorme, RBS tiene el mejor sistema de supercomputación de Londres y probablemente del mundo. Malas lenguas que han tenido acceso a diferentes bancos y han podido comparar dicen que el resto de competidores están a un año y medio por detrás.

Del tipo de sistemas en los que yo me especializo hay miles de computadoras, zumbando continuamente en centros de datos subterráneos repartidos por tres continentes. Estas máquinas dan servicio a los trabajadores del banco que utilizan herramientas muy sofisticadas para comerciar con productos financieros, tratar de predecir el futuro de los mercados o analizar volúmenes ingentes de datos. Muchas de estas herramientas que utilizan están hechas a medida por el propio banco, a veces en colaboración con otras empresas.

High rise sunrise

Para asegurarse de que todo siga funcionando para los usuarios, y a pesar de los usuarios, existen varios grupos muy especializados. Hay equipos que se encargan del hardware, equipos que se encargan de la seguridad, equipos que se encargan de los sistemas operativos, equipos que se encargan de las redes, equipos que desarrollan aplicaciones, y así durante un buen rato.

El equipo de cuatro (creo) personas en el que yo trabajo es el de Computación de Alto Rendimiento, que es responsable del funcionamiento de dos aplicaciones que permiten distribuir trabajos sobre unas cinco mil computadoras y controlar su estado.

Obviamente yo soy el novato, y los otros tres son autenticos gurús en la materia. Han estado manteniendo y haciendo crecer ese tinglado durante años, y lo que puedo aprender durante el tiempo que este en la empresa sera ciertamente valioso. Para añadirle un poco de presión al tema, hacemos turnos para ser la persona a la que llaman por teléfono a las tres de la madrugada porque los servidores en Tokyo estan fallando y el banco esta perdiendo dinero. Dentro de tres semanas me toca a mí y más me vale tener suficiente nivel para entonces.

Pofesional

mayo 18, 2008

¡Me he hecho mayor!

Al fin me enviaron al exterior a trabajar como consultor de verdad. De martes a miércoles estuve en ABN AMRO instalándoles un programa para recoger datos de grandes grupos de computadoras.

Ha sido una experiencia muy interesante, he visto como funciona el departamento de computación de un banco, he trabajado en el corazón del distrito financiero, y he visto que trabajar como consultor no es muy diferente de trabajar como si te contratara el banco mismo.

El banco ocupaba todas las plantas menos una de un edificio anónimo de diez plantas al final de Bishopsgate. Yo he estado trabajando en la quinta donde habría otras cien personas que se dedicaban principalmente a soporte técnico para el resto de los empleados. Al igual que en mi empresa apenas había ingleses.

Welcome to the machine

Las instalaciones eran de lujo, los sillones son Aeron, las podeís buscar en internet, cuestan un pastón y son lo mejor que hay. De dos a cuatro monitores por persona. Pero no podía escuchar música y la seguridad era férrea. El grupo que me había contratado tuvo que sudar tinta para que los de seguridad (informática, no física) me dejaran hacer mi trabajo. Y yo tuve que sudar bastante para poder hacerlo en los estrechos márgenes que me dejaban.

Me quedé convencido de que trabajar para un banco no es la panacea. Cobran lo mismo que yo, tienen un trabajo mucho más repetitivo y aburrido, tienen mucho menos control sobre su vida diaria y encima van a ir todos a la calle porque el banco se fusiona con RBS y por culpa de la crisis crediticia. Los dos empleados con los que estuve trabajando allí (Khalid, saudí y Daniel Chan, marbellí de padres chinos) me dijeron que sabían con toda seguridad que los despedirían al cabo de unos meses, y a ninguno le importaba un carajo.

Lo mejor de trabajar allí era sin duda estar en el corazón financiero. Mi propia compañia esta en el borde del mismo, incluso un poco fuera si me apuras, Bishopsgate Street es la calle donde se encuentran casi todos los bancos. No oficinas de ateción al público, sino los edificios donde se mueven las estrategias financieras. Según Dan de cada treinta personas que se ven en esa zona una es millonaria en libras. Caminar hasta el banco desde London Bridge es todo rascacielos, trajeados y trajeadas, y cosas que huelen a dinero en general.

Y ahora soy un consultor de verdad, mis compañeros en el banco me dijeron que mi compañía les había cobrado un pastón por mandarme allí una semana, lo que quiere decir dos cosas. Me consideran un consultor senior, y esta semana probablemente ha cubierto mi sueldo de un mes. Eso unido a que todo el mundo pareció quedar mi contento con mi trabajo se tendrá en cuenta dentro de dos meses y medio cuando termine mi periodo de prueba.

Esta semana a ver que me dicen mis jefes en la oficina de todo esto, ya os contaré.

Desmontando Aspirantes

mayo 10, 2008

Mis amigos en Cuenca, que me conocen y quieren bien, me han comentado en numerosas ocasiones que soy una bestia sin sentimientos y que apenas califico como ser humano. Sin ánimo de llegar a convertirme en el protagonista de American Psycho estoy muy contento de haber descubierto que estas peculiaridades mías pueden llegar a ser bastante apreciadas en el mundo empresarial.

Hace unas dos semanas me designaron para hacer la parte técnica de la entrevista a un candidato para un trabajo en un departamento financiero de la empresa. El sujeto en cuestión era bastante flojo, con una lamentable falta de confianza y autoestima. Siendo yo entrevistador novato lo destrocé sin querer.

Sin embargo la tipa de relaciones humanas que estaba conmigo se quedó gratamente sorprendida de la eficiencia con la que extraje toda la información que me interesaba, y a los pocos días me trajeron otro aspirante. A éste lo traté con más cuidado, pero siendo otro gañan sin la suficiente valía para la empresa, es probable que no guarde un buen recuerdo del trago.

A partir de ese momento yo bromeaba en el trabajo, diciendo que yo no era malvado, que es que ellos no eran lo bastante buenos, al tiempo que descubría que algunas de las cosas que les había preguntado eran realmente cabronadas, como pedirles que escribieran un programa en papel, con toda la presión de una entrevista y sin nada de la documentación que siempre se tiene disponible cuando se programa.

Glass Sky

Yo realmente disfruto con estos experimentos psicológicos de media hora, aprendiendo cómo puedo aumentar la confianza de mis entrevistados para conseguir que me hablen de lo que a los dos nos importa. Ésto es porque el principal problema de todos los entrevistados es que son tímidos, están nerviosos y no saben venderse. Tengo que reconocer que si lo están haciendo muy bien me gusta preguntarles cosas que sé que no podrán responder para ver si se recuperan, eso es probablemente malvado.

Después de las tres primeras entrevistas, me asignaron otros tres candidatos más, uno cada día, y se corrió en la empresa que yo destrozaba candidatos y extraía de sus restos el conocimiento de si serían lo bastante buenos como para contratarlos. A esos tres me añadieron más tarde otro par más.

El viernes el principal accionista de la empresa vino a comentarme unas cosas relacionadas con otro proyecto, y así de pasada, dijo algo de que se había enterado de lo que yo hacía en las entrevistas, no entendí exactamente sus palabras. Mis compañeros me aclararon más tarde que lo que dijo fue que había oído que yo era realmente malvado, y que sus palabras parecían tener un cierto tono de envidia.

Pero en el fondo a mí me encantaría ser buena persona, con sentimientos y esas cosas.