Camarada Presidente

octubre 13, 2008

Ahora soy funcionario en un 63%. El gobierno británico ha acordado hoy invertir unos 37 billones de libras en tres bancos, en el que más RBS, con 20 billones de libras. Eso es casi el doble de lo que vale el banco después de desplomarse en bolsa otra vez. De hecho los empleados pueden estar bastante agradecidos que el gobierno solo ha decidido invertir el dinero y ha rechazado implicarse en el control de la empresa.

Hemos estado esta tarde en una conferencia telefónica en la que probablemente han estado todos los empleados. Nos han explicado en lo que consiste el trato con el gobierno, qué es lo que sacamos nosotros (un montón de pasta), y que es lo que pide el gobierno (que volvamos a dar crédito, que nos cortemos un poco con los riesgos, no dar ni dividendos ni bonus, y despedir a la directiva). Ya lo he dicho en el párrafo anterior, pero no importa, han sido muy generosos. Probablemente también sea porque si entran a sangre y fuego a rehacer el banco a su antojo los mercados se acojonan otra vez.

Ya más particularmente, parece ser que los culpables del descalabro de la empresa somos la rama de inversión. Se han hecho algunos comentarios acerca de posibles despidos y parece bastante claro que a un buen porcentaje de los usuarios a los que les damos servicio en mi equipo los van a echar a la calle. Tiene bastante sentido, puesto que los que necesitan más potencia de cálculo es porque sus productios financieros son más complicados, y por tanto son los que más probabilidades tenían de cagarla si el mercado se salía de madre.

Como resultado de todo ésto, me da la impresión de que la gente está empezando a perder la cordura. Demasiadas cosas han cambiado en las últimas semanas y la histeria flota en el ambiente. Nadie sabe con seguridad que va a pasar con su trabajo, ni si lo lincharán en el pub como esto se ponga más feo todavia. Durante la conferencia en la que nos explicaban en lo que estabamos metidos, el que lo explicaba se partía de la risa al contar nuestras desgracias (y nosotros con él), como si ya nada importara demasiado. Espero que fuera el alivio de haber tocado fondo.

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Fuegos artificiales

septiembre 29, 2008

Los periódicos nunca me han resultado tan interesantes como en las últimas dos semanas. Aún cuando estaba en Cuenca celebrando San Mateo me levantaba con mi resaca y antes de emprender marcha hacia la plaza me leía parte de Público y parte de The Guardian. Por supuesto lo que me interesaba es ver como quiebra todo el aparato financiero. Voy a hacer memoria de un par de meses y a explicar parte del tinglado, puesto que es bastante complejo y requerirá varias entradas.

Existe media docena de motivos que se han juntado para crear el problema, uno de ellos es el tipo de ingeniería financiera que yo ayudo a mantener con mi trabajo. Las opciones derivativas son una especie de seguro sobre un determinado riesgo, yo le pago un cierto dinero a una empresa para que si un negocio me va mal la empresa pague. Por supuesto la empresa a la que le pago calcula el riesgo cuidadosamente para que al hacer muchos tratos como el que yo le propongo, sepa cuántos van a quebrar y sacar siempre un beneficio.

Las derivativas generalmente funcionan sobre productos financieros, digamos que yo compro un paquete de acciones pero como no me quiero arriesgar mucho le pago a una empresa de inversión una cantidad de dinero, si las acciones suben o no bajan demasiado, el banco se queda con lo que he pagado y yo me quedo con el beneficio o perjuicio de las acciones. Si las acciones bajan más de cierto límite el banco me paga para que yo no pierda más dinero. Al fin y al cabo un negocio como otro cualquiera, la empresa de inversión recibe un dinero por correr un riesgo.

Calcular derivativas es relativamente complejo, porque además financieros creativos pueden liarlas tanto como quieran. Pero también es algo que puede dar mucho beneficio sin invertir dinero. El negocio tradicional de los bancos, que es dar créditos, necesita que el banco tenga el dinero para crear beneficios. De hecho el único motivo de que los bancos hagan cuentas de ahorro es porque quieren el dinero de la gente para poder prestarlo en forma de créditos.

Pero las derivativas no necesitan del dinero para hacer más dinero, sólo necesitan que el banco corra con un cierto riesgo calculado. Un riesgo que por supuesto es conocido gracias a muchas partes que honestamente te darán los datos que necesitas. Excepto que todo el mundo tiene motivos económicos para mentir sobre el riesgo que tiene lo que te están vendiendo.

Los financieros siempre han ido a comisión del negocio, y de repente las comisiones se inflaron hasta un tamaño absurdo. Como con derivativas se podían hacer negocios de un tamaño enorme, las comisiones que un financiero podía hacer también lo eran. Es muy tentador mentir un tanto acerca del riesgo que entraña ese negocio a tu propia empresa, si con la comisión te puedes retirar de por vida. Y entonces los banqueros se la metieron doblada a los bancos.

Y así es como cayeron todos los bancos de inversión existentes, que eran cinco. Bear Stearns fue el primero en quebrar y ser vendido a JP Morgan, Merrill Lynch fue vendido a Bank of America, a Lehman Brothers se lo han repartido entre Banco Santander, Barclays Bank y Nomura Bank. Los dos bancos de inversión que aún sobreviven, Goldman Sachs y Morgan Stanley, han comenzado a transformarse en bancos normales.

Lo que ha pasado es que cuando han empezado a quedar hipotecas sin pagar, porque todo el mundo mintió para hacerse rico con ellas, los bancos de inversión que más habían arriesgado en ese mercado se han quedado sin dinero rápidamente. Los bancos tradicionales, con los ahorros de millones de personas, se han comido a los bancos de inversión con la idea de hacer negocio sobre la carroña, aunque es bien posible que a alguno se le atragante.

Y por aquí, viendo los fuegos artificiales, hoy han nacionalizado un banco hipotecario en el Reino Unido (Bradford & Bangley), el mejor cliente de mi consultora (Dexia) va por el mismo camino, y mi banco (RBS) ha caido un 20% en bolsa. Que alguien me pase las palomitas.

Banquero?

agosto 2, 2008

Hace bastante que no escribo del trabajo, la última vez fue cuando entre al banco con los ojos como platos. Durante mi duro aprendizaje allí he preferido mantenerme callado. Por aquello de no meter la pata y quedarme en la calle, y también porque sabía que en un estado de estrés y ansiedad como en el que estaba metido no sería muy objetivo.

Lo más impresionante probablemente del proceso de aprendizaje ha sido la responsabilidad que he tenido desde un principio. Tengo acceso a unas 3000 computadoras en unas 90 redes distintas. De ellas unas 1000 son de producción, lo que significa que el banco hace dinero con ellas y deben funcionar siempre. Mis tareas con respecto a todas estas máquinas no son muy variadas, yo sólo doy soporte a la aplicaión que las hace coordinarse, para otras cosas hay otros grupos, hasta llegar a las mil personas o así que creo que trabajan en IT en este banco.

Lo más importante que he tenido que aprender es cómo funciona la cadena de responsabilidades en un banco, que alertas debo ignorar, cuales son superimportantes, y quién debe dar permiso para hacer cada cosa. También me llegan tareas que debo hacer, y debo comprobar que han sido aprobadas por las personas adecuadas. Si no han sido aprobadas correctamente debo negarme a hacerlas, a veces bajo bastante presión en el sentido contrario.

He tenido que aprender a comunicarme. El problema no es sólo que se hable en inglés, y que aquí la mayor parte de mis compañeros y todos mis jefes sean ingleses. El problema según me dijeron es que mis mensajes eran demasiado subjetivos y dejaban entrever emociones, y eso está muy mal visto. Todas las comunicaciones deben ser estrictamente objetivas, solo hechos, aunque te estén dando por el ojete no puedes ni levantar una ceja. Tampoco está muy bien visto ser demasiado amistoso, lo que hay que ser es correcto, punto.

He tenido que aprender a organizarme el trabajo. Debo estar continuamente ocupado, y debo mantenerme alerta para encontrar cosas que hacer por mi cuenta para ser útil, pero cuando entra una tarea que nos encarga alguien de otro equipo debo dejar lo que estuviera haciendo y encargarme de eso. Luego también hay otras cosas, a corto o largo plazo, que me manda mi jefe. Llevo de media unos veinte trabajos al mismo tiempo, y he aprendido a mantener el control mediante un wiki con toda la información de cada tarea. Debo sacar todas las cosas adelante, y saber en que estado está cada una. Cada semana habrá reunión y me preguntarán que que he hecho esa semana y que haré la siguiente.

Por último he tenido que aprender para la parte técnica, esa parte ha sido la fácil. No importa que antes me haya dedicado sobre todo a desarrollar software y ahora me dedique a administrar sistemas, y que ambas cosas se parezcan como un huevo a una castaña. Aprender un nuevo oficio ha sido mucho más fácil que lidiar con el estrés, con la ansiedad y con el machacamiento del ego que supone trabajar al nivel que me han exigido aquí.

Mantener la autoestima ha sido el mayor problema. El descubrir que no estás muy preparado para hacer tu trabajo, cuando te tenías por una persona de posibles. El que cada día te corrijan o reprendan por cualquier asunto imaginable. El no saber que es lo siguiente que vas a necesitar cambiar de tí mismo. El no saber si serás capaz de aguantar mucho más tiempo, o de si merece la pena.

Pero todo éso ya ha pasado, ahora hago mi trabajo de manera bastante rutinaria, yo mismo soy capaz de ver que cosas necesito aprender,  y tengo tiempo suficiente para aprenderlas antes de que reprendan por no saberlas. También ha terminado mi periodo de prueba, con todo el mundo muy contento de mi trabajo. Ahora puedo relajarme un poco más puesto que necesitan avisarme con un mes de si desean despedirme, en lugar de una semana. Me han subido un poco también el sueldo, y de que termine el contrato en el banco tendré suficiente pasta ahorrada para permitirme unos meses en el paro. O en el Caribe, tal vez.

Cazadores de Cabezas

mayo 30, 2008

Headhunters es un término que se aplica a los reclutadores que buscan a gente muy especializada que trabaja en una empresa para convencerles de desertar y aceptar una oferta de otra empresa. El que yo conocí se llamaba W.

Puse mi curriculum de vuelta en Monster hace más o menos un mes, con la idea de ver como estaba el mercado con vistas a la revision de mi contrato que tendrá lugar a finales de Julio. W me llamó hace un par de semanas diciendo que tenía un puesto para Barclays Capital que podría interesarme. Suponía trabajar con las mismas tecnologías con las que trabajo ahora pero con bastante más responsabilidad. Hasta ahí todo normal.

Lo interesante empezó cuando tuvimos la primera entrevista. Para hablar de los términos de ese trabajo y de mi situación actual me invitó a almorzar en el Edificio del Cambio. El Exchange Building es un edificio enorme que antes debía ser el edificio de la bolsa. Está en la plaza principal de la Milla Cuadrada, el centro financiero, a cien metros de la estación de metro de Bank. El frontal del edificio es como el del Partenon y el interior es un espacio abierto todo columnas de mármol, con mesas en la balaustrada que lo rodea. Ese sitio simboliza el poder y el dinero como ningún otro.

Allí fue donde me comentó dos cosas.

El puesto era en la tercera línea de Barclays Capital, que es el nivel tecnológico más interno de la empresa. El primer nivel son los que desarrollan las aplicaciones que la empresa utiliza para hacer negocios. El segundo nivel son los expertos que resuelven las dudas y los problemas que le surgen al primer nivel. El tercer nivel le resuelve las dudas al segundo e investiga sobre la dirección tecnólogica que debería tomar la empresa. Este tercer nivel son dos personas actualmente y yo sería la tercera, os podeis hacer una idea de la responsabilidad.

Lo segundo que me comento es lo difícil que es encontrar gente con ese perfil. De hecho sólo estaba entrevistando a dos personas y no creía que el otro fuese adecuado, tenía suficiente experiencia pero no parecía interesado en investigar cosas nuevas.

Y lo que no me contó explicitamente pero que extraje de la conversación es lo pequeño que es el grupo que se dedica a la supercomputación en Londres. Mi actual jefe había dejado de ser el segundo en ese grupo de Barclays Capital para fundar el departamento de supercomputación de Excelian. Antes de eso había contratado al que sería mi nuevo jefe. De mis actuales compañeros en Excelian dos habían estado trabajando en Barclays y uno había sido compañero de Universidad del reclutador.

Acudí al día siguiente a la entrevista con el que sería mi nuevo jefe en Barclays, en uno de los edificios de Canary Wharf que se ven en la foto, no se cuál porque yo lo veía todo desde abajo.

Canary Wharf desde el Tamesis

Pero la entrevista no fue demasiado bien. Yo iba vestido en plan profesional, con gemelos y todo, muy a tono con el edificio de Barclays y con mi interlocutor, que se llamaba K. A tono con el ambiente y con el hecho de que buscaban que dejara mi empresa para unirme a la suya yo llebava ese puntito de arrogancia que parecia adecuado.

Yo creo que el auténtico problema fue que K también llevaba melena. Y nos pareciamos un montón en la manera de ser. Creo que a ninguno de los dos nos gustó encontrarnos con alguien que nos quitaría el protagonismo. Yo salí de allí diciendo que el tipo era un pijo por llevar la melena con rizos engominados. Él probablemente se quedaría con la idea de que yo no tenía suficiente experiencia.

Y me fastidió bastante que me hiciera preguntas que sólo podían hacerme quedar mal, con cierta insistencia. Si estás tratando de convencer a alguien para que se cambie de su empresa a la tuya luego no le puedes preguntar que por qué piensa en aceptar. No te puede responder que porque le pagas más, y no te puede responder que porque no le gusta el trabajo anterior. La única respuesta posible es que le ofreces un trabajo más interesante, y aún esa se puede tomar con que soy un tipo que si el trabajo no me resulta interesante me iré. Probablemente también se quedó con la idea de que yo era un traidor.

En fin, aún es posibe que me llamen para otra entrevista, pero lo dudo. Además, no me molaría trabajar con ese tipo, me robaría el protagonismo.

Nota: He eliminado los nombres de esta entrada y no volvere a poner siquiera nombres propios, he oido un par de cosas que me han hecho pensar que tal vez no sea prudente.

Pofesional

mayo 18, 2008

¡Me he hecho mayor!

Al fin me enviaron al exterior a trabajar como consultor de verdad. De martes a miércoles estuve en ABN AMRO instalándoles un programa para recoger datos de grandes grupos de computadoras.

Ha sido una experiencia muy interesante, he visto como funciona el departamento de computación de un banco, he trabajado en el corazón del distrito financiero, y he visto que trabajar como consultor no es muy diferente de trabajar como si te contratara el banco mismo.

El banco ocupaba todas las plantas menos una de un edificio anónimo de diez plantas al final de Bishopsgate. Yo he estado trabajando en la quinta donde habría otras cien personas que se dedicaban principalmente a soporte técnico para el resto de los empleados. Al igual que en mi empresa apenas había ingleses.

Welcome to the machine

Las instalaciones eran de lujo, los sillones son Aeron, las podeís buscar en internet, cuestan un pastón y son lo mejor que hay. De dos a cuatro monitores por persona. Pero no podía escuchar música y la seguridad era férrea. El grupo que me había contratado tuvo que sudar tinta para que los de seguridad (informática, no física) me dejaran hacer mi trabajo. Y yo tuve que sudar bastante para poder hacerlo en los estrechos márgenes que me dejaban.

Me quedé convencido de que trabajar para un banco no es la panacea. Cobran lo mismo que yo, tienen un trabajo mucho más repetitivo y aburrido, tienen mucho menos control sobre su vida diaria y encima van a ir todos a la calle porque el banco se fusiona con RBS y por culpa de la crisis crediticia. Los dos empleados con los que estuve trabajando allí (Khalid, saudí y Daniel Chan, marbellí de padres chinos) me dijeron que sabían con toda seguridad que los despedirían al cabo de unos meses, y a ninguno le importaba un carajo.

Lo mejor de trabajar allí era sin duda estar en el corazón financiero. Mi propia compañia esta en el borde del mismo, incluso un poco fuera si me apuras, Bishopsgate Street es la calle donde se encuentran casi todos los bancos. No oficinas de ateción al público, sino los edificios donde se mueven las estrategias financieras. Según Dan de cada treinta personas que se ven en esa zona una es millonaria en libras. Caminar hasta el banco desde London Bridge es todo rascacielos, trajeados y trajeadas, y cosas que huelen a dinero en general.

Y ahora soy un consultor de verdad, mis compañeros en el banco me dijeron que mi compañía les había cobrado un pastón por mandarme allí una semana, lo que quiere decir dos cosas. Me consideran un consultor senior, y esta semana probablemente ha cubierto mi sueldo de un mes. Eso unido a que todo el mundo pareció quedar mi contento con mi trabajo se tendrá en cuenta dentro de dos meses y medio cuando termine mi periodo de prueba.

Esta semana a ver que me dicen mis jefes en la oficina de todo esto, ya os contaré.

Sé que me repito cuando hablo, así que supongo que me repetiré también en este blog y contaré las mismas cosas varias veces sin saber que ya lo había contado. Pido disculpas por adelantado pero que sepais que no pienso hacer gran cosa por remediarlo.

Hace un tiempo se me hincharon las pelotas con el metro. Yo creo que fue el último día que me quede en el borde del andén del metro en London Bridge. A unos escasos veinte centímetros del borde, sin posibilidad de retroceder presionado por la turba, y sabiendo que cualquiera que quisiera me podía pegar un ligero empujón y enviarme a la muerte. O igual yo mismo me rayaba y me tiraba, que el vértigo es así de cabrón, que tira de ti hacia el vacío.

Sí, yo creo que fue ese día el que decidí que iba a caminar parte del trayecto, a la ida caminaría desde London Bridge a Bank. No he vuelto a mirar atrás.

Ejecutivos a punto de ser devorados por la City

Ahora todas las mañanas me sumerjo en el caos de la City. La foto de arriba es lo que veo cruzando London Bridge hacia Monument. Una masa de ejecutivos me adelanta continuamente a paso veloz. El tráfico es ensordecedor. Mi paso es bastante más lento que el suyo y suelo entretenerme a mirar las gaviotas cuando pasan por encima o Tower Bridge que se levanta a la derecha.

Al llegar al edificio del fondo, House of Fraser, me meto por un paso subterraneo para cruzar a la calle que sale en diagonal hacia la izquierda, King Williams, en cuyo final se encuentra la estación de Bank. Esa segunda parte del recorrido la suelo emplear en observar a la gente, ya que en el puente los veo todos de espaldas y en King Williams los veo de frente. Tras varias semanas aún es una parte de la ciudad que para mí conserva un aire exótico.

Lógicamente los ejecutivos y ejecutivas me parecen todos muy similares. Al principio me sorprendía por los rebeldes que llevaban algún peinado extraño, la única cosa permitida en el código de vestimenta. Ya no veo a nadie diferente. Traje oscuro, camisa blanca y corbata aburrida, éso es lo que lleva todo el mundo porque es lo que piden tus clientes y tus jefes, estés donde estés del escalafón.

En la cara todo el mundo lleva un cierto rictus producto del estrés, pensando mientras se dirigen al trabajo en lo que tienen que afrontar ese día. Mirada fija resultado de caminar rápido entre gente que se cruza delante de ti en todas direcciones, lo más efectivo es mirar siempre al frente y utilizar la visión periférica para saber dónde está la gente para no chocarte con ella. El parecido con un androide es bastante notable y hace difícil ver a los demás como seres humanos.

Yo lo veo como un espectáculo interesante, que nunca antes había visto, y fijarme en los demás me ayuda a no ser como ellos.