Un año y un día

enero 11, 2009

Hoy hace un año y un día que inmigré a Londres, es un buen momento para pensar en lo que ha sido, y en lo que quiero que sea, pero lo voy a mantener breve. Pienso demasiado en ello y sé desde hace bastante tiempo que ello vuelve loco a cualquiera.

Empezaré por el idioma. Ha sido mucho más difícil de lo que me imaginaba. Yo tenía un nivel bueno de inglés al venir, suficiente para hacer entrevistas de trabajo nada más llegar y que no se dieran cuenta que no me enteraba de nada. Un año después, sin embargo, aún tengo problemas entendiéndome con cierta gente y en muchas ocasiones no estoy cómodo.

No quiero echar atrás con ésto a nadie que tenga intención de venirse. En Londres te arreglas perfectamente con un nivel muy bajo de inglés, y la gente acepta que no lo hables correctamente. La conclusión es que lo difícil es hablarlo con la comodidad con la que hablas el español.

Tener amigos es otro de los temas principales que se tienen que tener en cuenta cuando se emigra. Todo el mundo necesita amigos, y yo ya tenía mi cálculo hecho de otras aventuras anteriores  de que me harían falta entre seís meses a un año para tener un círculo de amigos y no sentirme solo. Ahí lo clavé por poco, un año me ha venido bastante justo, y espero que mejore en los siguientes seis meses.

El problema en Londres no es el que suelen contar de que los ingleses son muy fríos. No te encuentras muchos ingleses y los que te encuentras en general son gente bastante normal. Los problemas han sido que yo no contaba tanto con la diferencia en emigrar con una beca de intercambio y emigrar a trabajar.

Con una beca enseguida te juntas con un par de docenas de gente que busca nuevos amigos, cosa que falta cuando emigras para trabajar. La gente que he conocido tiene su vida hecha y requiere tiempo hacerse un lugar. De todas maneras con paciencia y moviéndose (de piso, de trabajo) uno va haciendo amistades.

Lo que lo hace muy distinto de otros sitios, y probablemente un poco más fácil al principio, es que la gente no se queda mucho tiempo en Londres. Es más fácil al principio porque parecido a un Erasmus, la gente se va pronto y los que se quedan tienen que buscar nuevos amigos. El problema es cuando llevas un tiempo aquí y te das cuenta de que tus amigos tienen la manía de irse de la ciudad.

Eso es todo de lo que tengo una opinión. De desenvolverme en una ciudad nueva, una metrópolis, lo encuentro muy fácil y tendría que irme a una ciudad en la que no tengo ni idea del idioma para sentirme preocupado. Y de encontrar un empleo me gustaría poder decir algo, pero lo encontré rápido que no se si he aprendido algo para la próxima vez que me dé por emigrar.

En general me siento cómodo en Londres, y estoy seguro de que a estas alturas cualquiera o se sentiría así o se hubiera vuelto a casa. El año se me ha pasado volando, y me han pasado muchas cosas, que era lo que quería cuando vine. Me siento también muy optimista por el año que empieza, ya os contaré.