Picadilly Madness

junio 30, 2008

Si os creíais que me la iba a tirar de intelectual no escribiendo nada acerca del deporte nacional, os equivocabais de plano. Ahora que ha terminado es un buen momento para escribir unos párrafos de la locura en la que se ha sumido éste país durante el último mes.

Empezando por el principio, Inglaterra, nación donde se inventó el fútbol, no se clasificó este año. A los ingleses, sobre todo al principio, se los veía sumidos en la tristeza. La Eurocopa es lo que los entretiene uno de cada cuatro años en el verano. Los otros años son el Campeonato del Mundo, las Olimpiadas, y la depresión más profunda.

Pero a pesar de no participar, no han podido dejar de estar interesados. En una ciudad donde la mitad de la gente es extranjera todos los días había fiesta en algún barrio. Yo me he bajado al bar a ver casi todos los partidos de Turquía. En el que jugaron contra Croacia yo animaba al portero turco con todo lo que me daban los pulmones. Tras la victoria, mi barrio se sumió en la locura.

En el trabajo me ha quedado más que demostrado que tener un tanto de conocimiento futbolero es socialmente muy valioso. No existe ningún problema en hablar con tu jefe, y con el jefe de tu jefe, ni con el presidente del banco si hace falta, siempre que sea de fútbol. Siempre va a ser posible entablar conversación. Por eso me daba cuenta de lo tristes que estaban al principio, y de lo bien que se lo pasaban después.

Es increíble como todos los ingleses se alegran sinceramente de que España ganara. No es sólo orgullo patrio por mi parte, tal vez por no haber tenido este año la presión de jugar la Eurocopa se han dedicado a ver los partidos y a disfrutarlos sencillamente, y se alegran mucho de que haya ganado un equipo que no gana casi nunca y que ha peleado desesperadamente.

La foto que acompaña este post es de algunos de los españoles que tomaron al asalto Picadilly Circus. A falta de una fuente de Cibeles o Neptuno cualquier fuente es buena para mantener las tradiciones.

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The gorillas are coming

junio 29, 2008

 

Desde el puente de mando

junio 14, 2008

Hace dos semanas que estoy trabajando en el Royal Bank of Scotland, y probablemente seguiré allí hasta Octubre. Excelian tenía dos consultores asignados al banco y la idea original era que yo iría también para aprender un poco como funcionaba el negocio y sustituirlos cuando fuera necesario. El caso es que no se por qué, pero en RBS decidieron que uno de ellos no era el adecuado para la tarea y me pidieron a mi sustituirlo por el resto del contrato.

La importancia de este contrato es enorme, RBS tiene el mejor sistema de supercomputación de Londres y probablemente del mundo. Malas lenguas que han tenido acceso a diferentes bancos y han podido comparar dicen que el resto de competidores están a un año y medio por detrás.

Del tipo de sistemas en los que yo me especializo hay miles de computadoras, zumbando continuamente en centros de datos subterráneos repartidos por tres continentes. Estas máquinas dan servicio a los trabajadores del banco que utilizan herramientas muy sofisticadas para comerciar con productos financieros, tratar de predecir el futuro de los mercados o analizar volúmenes ingentes de datos. Muchas de estas herramientas que utilizan están hechas a medida por el propio banco, a veces en colaboración con otras empresas.

High rise sunrise

Para asegurarse de que todo siga funcionando para los usuarios, y a pesar de los usuarios, existen varios grupos muy especializados. Hay equipos que se encargan del hardware, equipos que se encargan de la seguridad, equipos que se encargan de los sistemas operativos, equipos que se encargan de las redes, equipos que desarrollan aplicaciones, y así durante un buen rato.

El equipo de cuatro (creo) personas en el que yo trabajo es el de Computación de Alto Rendimiento, que es responsable del funcionamiento de dos aplicaciones que permiten distribuir trabajos sobre unas cinco mil computadoras y controlar su estado.

Obviamente yo soy el novato, y los otros tres son autenticos gurús en la materia. Han estado manteniendo y haciendo crecer ese tinglado durante años, y lo que puedo aprender durante el tiempo que este en la empresa sera ciertamente valioso. Para añadirle un poco de presión al tema, hacemos turnos para ser la persona a la que llaman por teléfono a las tres de la madrugada porque los servidores en Tokyo estan fallando y el banco esta perdiendo dinero. Dentro de tres semanas me toca a mí y más me vale tener suficiente nivel para entonces.

Calidad de vida

junio 8, 2008

Por fin me he mudado a mi nueva casa, y con ello mi calidad de vida se ha incrementado una salvajada.

El barrio es muy distinto a Sydenham, hacia el este, a unos doscientos metros de mi casa, esta Stoke Newington High Street, la calle principal. A la altura de mi casa es una calle turca, lo que no esta mal porque así tengo fácil acceso a aceite de oliva y café de calidad. Si se sigue la calle principal hacia el norte se llega a la parte judía, y si se sigue hacia el sur se llega a la parte vietnamita y después a Old Street.

Hacia el oeste de mi casa se extiende Islington, que es una zona blanca de clase media alta. Mucha gente que trabaja en la City vive allí y es un barrio que esta bastante de moda. Hay bastantes bares con clientela de tipo artista y mucha gente en bicicleta.

La casa en si esta muy bien, son tres plantas con un jardí­n detrás y un pequeño patio delante. En la planta baja vive una pareja, el irlandés, ella de Newcastle. La primera y segunda plantas son la casa que comparto con Darren y con Andrew, irlandés e inglés también. Tenemos una terraza a la que se accede desde la cocina y puedo guardar la moto en el patio delantero. Como soy un profesional de éxito me he quedado la habitación grande, que este en la segunda planta y tiene espacio suficiente para una cama gigantesca y para el par de sillones y la mesita de cafe que voy a poner.

Walford Road

Ahora me muevo en ambientes más seguros, y tengo muchas más opciones para hacer cualquier cosa. Por ejemplo el viernes me fui con un amigo a dar una vuelta por los pubs de Hoxton y Old Street. Cuando ya íbamos bastante borrachos y empezaron a echarnos de ellos pude volverme sin tirarme dos horas de autobús, en veinte minutos estaba en casa durmiendo la mona.

también el viernes fui­ andando al trabajo, cuarenta minutos de caminar por calles decentes, atravesando un par de parques. Si no me apetece caminar puedo coger el autobús que me lleva en unos veinte minutos, y en el que siempre me puedo sentar. No tengo palabras para describir el alivio que me causa el haber pasado de sufrir las aglomeraciones del metro a disfrutar un relajante paseo matutino.

Ayer jugaba Turquía contra Portugal en el mundial de fútbol, y fui­ con mis compañeros a verlo a un centro social turco. De hecho estuvimos caminando por la calle principal un buen rato y preguntando en los negocios turcos donde seri­a el mejor sitio para verlo, el sitio con mas ambiente. El sitio en el que terminamos era bastante chungo, sin signos en la puerta que dijeran lo que era y con las ventanas tapadas por paneles de madera. Pero nos quedamos un poco sorprendidos, nada de masas de gente enfervorizada con el fútbol. Mas bien una docena de personas y la mitad mas interesada en jugar al domino que en ver el fútbol. Solo al final parece que la gente se volcaba un poco mas. El que mejor se lo pasaba era un kurdo viendo perder 1-0 a Turquía.

Y para terminar esto lo estoy escribiendo desde un cafe con wireless para los clientes, mientras me bebo un zumito de naranja recien exprimido, con el sol brillando fuera y con la perspectiva de ir esta tarde a un festival de musica que hacen en un parque cercano. No me puedo quejar.