¿Sueñan los ejecutivos con ovejas de marca?

abril 14, 2008

Sé que me repito cuando hablo, así que supongo que me repetiré también en este blog y contaré las mismas cosas varias veces sin saber que ya lo había contado. Pido disculpas por adelantado pero que sepais que no pienso hacer gran cosa por remediarlo.

Hace un tiempo se me hincharon las pelotas con el metro. Yo creo que fue el último día que me quede en el borde del andén del metro en London Bridge. A unos escasos veinte centímetros del borde, sin posibilidad de retroceder presionado por la turba, y sabiendo que cualquiera que quisiera me podía pegar un ligero empujón y enviarme a la muerte. O igual yo mismo me rayaba y me tiraba, que el vértigo es así de cabrón, que tira de ti hacia el vacío.

Sí, yo creo que fue ese día el que decidí que iba a caminar parte del trayecto, a la ida caminaría desde London Bridge a Bank. No he vuelto a mirar atrás.

Ejecutivos a punto de ser devorados por la City

Ahora todas las mañanas me sumerjo en el caos de la City. La foto de arriba es lo que veo cruzando London Bridge hacia Monument. Una masa de ejecutivos me adelanta continuamente a paso veloz. El tráfico es ensordecedor. Mi paso es bastante más lento que el suyo y suelo entretenerme a mirar las gaviotas cuando pasan por encima o Tower Bridge que se levanta a la derecha.

Al llegar al edificio del fondo, House of Fraser, me meto por un paso subterraneo para cruzar a la calle que sale en diagonal hacia la izquierda, King Williams, en cuyo final se encuentra la estación de Bank. Esa segunda parte del recorrido la suelo emplear en observar a la gente, ya que en el puente los veo todos de espaldas y en King Williams los veo de frente. Tras varias semanas aún es una parte de la ciudad que para mí conserva un aire exótico.

Lógicamente los ejecutivos y ejecutivas me parecen todos muy similares. Al principio me sorprendía por los rebeldes que llevaban algún peinado extraño, la única cosa permitida en el código de vestimenta. Ya no veo a nadie diferente. Traje oscuro, camisa blanca y corbata aburrida, éso es lo que lleva todo el mundo porque es lo que piden tus clientes y tus jefes, estés donde estés del escalafón.

En la cara todo el mundo lleva un cierto rictus producto del estrés, pensando mientras se dirigen al trabajo en lo que tienen que afrontar ese día. Mirada fija resultado de caminar rápido entre gente que se cruza delante de ti en todas direcciones, lo más efectivo es mirar siempre al frente y utilizar la visión periférica para saber dónde está la gente para no chocarte con ella. El parecido con un androide es bastante notable y hace difícil ver a los demás como seres humanos.

Yo lo veo como un espectáculo interesante, que nunca antes había visto, y fijarme en los demás me ayuda a no ser como ellos.

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