Sumario sin título

abril 27, 2008

El fin de semana pasado enfermé el miércoles, y estuve una semana arrastrándome como un zombi. Sin duda una mezcla de estrés, frío, cansancio y alcohol. Pasé en unos días del cansancio extremo a la resaca bestial al resfriado de la muerte. Esa fue una de las razones (la que os puedo contar) para que no escribiese la semana pasada.

Desde la última vez que escribí he estado trabajando en el proyecto que más va a hacer por mi carrera profesional hasta la fecha, un sistema que estamos montando de computación bajo demanda con hardware alquilado a Sun. Si seremos capaces de sacarlo adelante y venderlo, no creo, pero en el curriculum va a quedar de lujo.

Ayer fuí a ver motocicletas con Rubén, tenía la idea de comprarme una Triumph Bonneville T100, pero cuando llegue al concesionario y vi la de la foto me enamoré. Es una Ducati GT1000 que es bestial en todos los aspectos, ya he mirado en la web del banco para pedir un préstamo y todo. En cuanto vuelva de España me la compro, corre prisa porque llega el verano y aquí no hay más de tres o cuatro meses para disfrutar viajando en moto.

Ahora que lo he mencionado, el viernes que viene vuelvo a Cuenca por primera vez, y me quedo hasta el lunes. A los de Cuenca que leáis ésto pasad la palabra, que hay mucha gente que me alegraría ver, y vuelvo con un montón de historias que contar.

Sé que me repito cuando hablo, así que supongo que me repetiré también en este blog y contaré las mismas cosas varias veces sin saber que ya lo había contado. Pido disculpas por adelantado pero que sepais que no pienso hacer gran cosa por remediarlo.

Hace un tiempo se me hincharon las pelotas con el metro. Yo creo que fue el último día que me quede en el borde del andén del metro en London Bridge. A unos escasos veinte centímetros del borde, sin posibilidad de retroceder presionado por la turba, y sabiendo que cualquiera que quisiera me podía pegar un ligero empujón y enviarme a la muerte. O igual yo mismo me rayaba y me tiraba, que el vértigo es así de cabrón, que tira de ti hacia el vacío.

Sí, yo creo que fue ese día el que decidí que iba a caminar parte del trayecto, a la ida caminaría desde London Bridge a Bank. No he vuelto a mirar atrás.

Ejecutivos a punto de ser devorados por la City

Ahora todas las mañanas me sumerjo en el caos de la City. La foto de arriba es lo que veo cruzando London Bridge hacia Monument. Una masa de ejecutivos me adelanta continuamente a paso veloz. El tráfico es ensordecedor. Mi paso es bastante más lento que el suyo y suelo entretenerme a mirar las gaviotas cuando pasan por encima o Tower Bridge que se levanta a la derecha.

Al llegar al edificio del fondo, House of Fraser, me meto por un paso subterraneo para cruzar a la calle que sale en diagonal hacia la izquierda, King Williams, en cuyo final se encuentra la estación de Bank. Esa segunda parte del recorrido la suelo emplear en observar a la gente, ya que en el puente los veo todos de espaldas y en King Williams los veo de frente. Tras varias semanas aún es una parte de la ciudad que para mí conserva un aire exótico.

Lógicamente los ejecutivos y ejecutivas me parecen todos muy similares. Al principio me sorprendía por los rebeldes que llevaban algún peinado extraño, la única cosa permitida en el código de vestimenta. Ya no veo a nadie diferente. Traje oscuro, camisa blanca y corbata aburrida, éso es lo que lleva todo el mundo porque es lo que piden tus clientes y tus jefes, estés donde estés del escalafón.

En la cara todo el mundo lleva un cierto rictus producto del estrés, pensando mientras se dirigen al trabajo en lo que tienen que afrontar ese día. Mirada fija resultado de caminar rápido entre gente que se cruza delante de ti en todas direcciones, lo más efectivo es mirar siempre al frente y utilizar la visión periférica para saber dónde está la gente para no chocarte con ella. El parecido con un androide es bastante notable y hace difícil ver a los demás como seres humanos.

Yo lo veo como un espectáculo interesante, que nunca antes había visto, y fijarme en los demás me ayuda a no ser como ellos.

Blanca Navidad

abril 6, 2008

Hoy ha nevado fuertemente por la mañana, suficiente para que se acumulase medio palmo de nieve sobre los tejados y sobre los árboles. Y por si la nieve por si misma no es lo bastante fotogénica, hoy hemos tenido un visitante.

Nieve desde mi ventana y un pequeño amiguete

Si pincháis en la imagen lo podréis ver ampliado en una esquina, ¡es un zorro!. Es bastante común verlos por la noche, pero éste hoy se ha pasado la mañana rebuscando en los jardines entre la nieve. Ha llegado a haber bastante más nieve, pero cuando ha llegado el zorro ya empezaba a derretirse. Ahora mismo aún queda una poca pero no creo que llegue hasta mañana