Paranoias laborales

febrero 24, 2008

Esta semana ha sido muy estresante en el trabajo por las dudas que fueron creciendo en mi cabeza sobre mi posición y futuro en la empresa. Afortunadamente cuando estas dudas se disiparon me dejaron con mucha seguridad y ahora puedo enfocarme en otros objetivos más a largo plazo.

Explicaré todo ésto un poco mejor. Yo creía que esta semana me enviarían a un banco a instalarles Ganglia y que ello me llevaría una semana. Pensaba que de ello si hacía un buen trabajo obtendría de mis jefes una mayor confianza en mi capacidad y por tanto más tranquilidad, no hay que olvidar que estoy en periodo de pruebas hasta julio y que me podrían despedir en el momento que crean que no les voy a ser rentable.

El lunes fui a la oficina pensando que antes del almuerzo me iría hacia el banco, tenía como trabajo aparte revisar algo de documentación y de software para un workshop que hacemos, que la última vez pudo haber salido un poco mejor. Me puse a trabajar en eso y fue pasando el día, sin que nadie pudiera decirme cuando saldría para el banco, y así terminó la jornada.

El martes supuse entonces que empezaría, seguí revisando ese software y la documentación, probando programas de virtualización para hacer un entorno a medida para el workshop. Nadie me había pedido realmente ese trabajo, pero no veía ninguna otra cosa que pudiera hacer en ese momento.

Y entonces llegan un par de correos, el administrativo que lleva mi proyecto con el banco preguntando que si saben cuando empezaremos y el responsable en el banco diciendo que la burocracia lleva su tiempo y que no empezaremos hasta dentro de cuatro o seis semanas.

Puta madre, ¿y ahora yo qué hago?, sigo trabajando en lo mismo, estudiando otras cosas, tratando de parecer ocupado mientras alguien me da más trabajo. Durante ese día y los siguientes parece que me van a mandar hacer algo con el equipo que está desarrollando un sistema para alquilar tiempo de computación en servidores, pero no se materializa en nada. Están muy ocupados, la fecha de entrega está a mes y medio de distancia, y tal vez no sea razonable meterme a estas alturas en el proyecto. Pero yo realmente no sé lo que pasa, y me siento bastante inútil.

Es importante darse cuenta que sentirse inútil en una empresa que te paga un pastón y que tiene mucho trabajo y fechas de entrega cercanas, mientras se está en periodo de pruebas, es horrible. Después de todo, si no son capaces de encontrarme algo en lo que pueda ayudar y ser productivo, ¿para qué me van a mantener en la empresa?

El jueves a última hora se desataron los acontecimientos, en una media hora se me acercaron tres personas con diferentes tareas preguntándome si sería capaz de llevarlas a cabo. Según me comentaron más tarde, había habido una reunión con el jefe del departamento y cada vez que salía alguien que decía que necesitaba ayuda el jefe respondía que me lo cargaran a mí. Por tanto la impresión de que estaban buscando desesperadamente algo para que yo fuera útil se quedaba bastante confirmada.

Esa noche fue la que lo pasé peor, tratando de quitarme de encima la sensación de haber pasado la semana sin hacer nada y con el jefe bien consciente de ello.

El viernes me moví un poco, consiguiendo de las tareas que me proponían una de programación en java que me llevará dos o tres semanas como poco. Poco a poco otras piezas comenzaron a encajar que me tranquilizarían.

Por ejemplo ví en la propuesta de mi proyecto con el banco que lo que cobramos por ese proyecto paga tres meses de mi sueldo, sin requerir el trabajo de nadie más. En efecto eso me rentabiliza de cara a la empresa el primer mes que he pasado, el mes que queda para que empiece el proyecto y el mes siguiente.

También vi en un documento información de cuánto debemos cobrar a las empresas por un proyecto, y vi que el trabajo de un analista junior como yo le sale gratis a la empresa que contrata el proyecto los primeros cuatro meses. Razonando un poco eso quiere decir que mi empresa no espera obtener ningún beneficio de mí en los primeros cuatro meses.

Claramente todas las preocupaciones que habéis leído en los párrafos anteriores son paranoias mías, que probablemente a más de alguno os habrán parecido evidentes desde el principio. Es más difícil darse cuenta cuando eres el que sufre las paranoias que cuando se es un espectador.

Es evidente que la empresa no espera nada de mí en los primeros meses, y que en el único caso en el que me echarían sería por problemas de carácter. Es muy costoso encontrar gente cualificada aquí en Londres. Si el jefe de departamento estaba preocupado por que yo estuviera inactivo, era por que él sentía como una falta suya desperdiciar sus recursos al no tenerme aprendiendo en algún sitio.

Tras todo ésto he salido completamente convencido de mi posición en la empresa y de cuáles deben ser mis objetivos, todos ellos perfectamente razonables y hasta diría que fáciles. Puedo ahora tranquilamente sumirme en la rutina teniendo mis tareas definidas para al menos un mes y dedicarme al siguiente paso de mi integración en Londres, hacer vida social.

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