8 días

enero 19, 2008

Hoy es la resaca de ayer, que es una historia mucho más interesante y es lo que voy a contar.

Ayer era el día en el que tenía que acercarme al HSBC de Victoria a recoger mi tarjeta de crédito, así que pensé en aprovechar y darme un paseo por el Soho, que no está lejos.

Como estaba esperando recibir un email del BBVA que me aclarase como realizar una transferencia al HSBC decidí llevarme el portátil, así también si en el HSBC tenían wifi tal vez conseguiría que me echasen una mano a hacerlo a través de Internet, vamos, que me hacia gracia llevármelo.

Metí en la bolsa del portátil también dos sandwiches, un plátano, la guía de Londres y el paraguas, del que asomaba el mango. Me hacía gracia ir a hacer turismo disfrazado de empleado que va al trabajo. Os habreis dado cuenta de que no me gusta en absoluto que me vean como turista.

Pues no fue muy buena idea, porque fuí incapaz de encontrar una wifi abierta en ningún sitio, fuí cargado como un mulo innecesariamente, y temí por la integridad del portátil al llevar el paraguas dentro de la bolsa haciendo presión.

En fín, me dieron mi tarjeta de crédito británica y me fuí paseando hacia Trafalgar Square, pasando por el palacio de Buckingham. Allí me quede un rato mirando al almirante Nelson en lo alto de su enorme columna y me metí a la National Gallery, que era gratis y tienen una colección muy buena. Pero me dí cuenta de que iba un poco agobiado para ver cuadros y volví a salir.

Me fuí a Picadilly Circus y de allí a seguir la ruta que dice el libro por el soho, que es basicamente recorrerlo haciendo eses. Vi sex-shops (spank-a-rama!) a cascoporro, el famoso Café España donde se juntan tantos compatriotas, con un tipo con mostacho en la puerta cuando pasé que tenía pinta de ser el dueño y llamarse Paco. En general un barrio gay menos sórdido que muchos otros, seguro que se vive bastante bien a pesar de la fama que tiene de nido de putas y yonkis.

Me perdí ya fuera del Soho buscando el metro, y en un momento que estaba en una calle con un montón de ruido, desorientado y cansado me llamó Michael, de Excelian. Intercambiamos las cortesias habituales, -que tal estás-, -bien, ¿y tú?-, -pues aquí, de turismo en el Soho-, -¿Vas a salir esta noche a tomar unas copas?-, -No se, bueno…- me caía simpatico pero en ese momento me dió la impresión de que me estaba invitando a tomar algo, y mientras yo balbuceaba tratando de entender de lo que iba la conversación él se excusó rápidamente, deje de oirle, oí un “fortunately” que podría haber sido un “unfortunately” y algo acerca del trabajo de Excelian.

A continuación me dijo que no sé qué no sé cuántos y que necesitaba mis datos de manera rutinaria. Yo ahí pensaba que me habian dado el trabajo, por que si no ¿para qué me llamaba?, y me pidió que le volviera a decir cuándo estaba disponible, y cuánto quería cobrar, y que si aceptaba. Y yo le di los datos y le dije que obviamente aceptaba. Entonces me dijo que muy bien y que me llamaría más tarde para darme los detalles.

Cuando colgó me duró la alegría 10 segundos, en ningún momento había oído claramente que me hubieran dado el trabajo en Excelian. Y Michael era también director de una empresa de reclutamiento en el mismo edificio. ¿Me habían dado el trabajo o la excusa rápida era para decirme que no me lo habían dado y el “fortunately” era un “unfortunately” y los datos eran para referirme a otra oferta de trabajo para otra compañia?.

Como se comprenderá, estaba al borde de la histeria, en las tres horas que pasó entre esa llamada y la que había prometido por la tarde fuí a casa entre subidas euforicas de animo y bajadas muy cercanas a la depresión, arriba y abajo y arriba y abajo. No era capaz de concentrarme en nada para hacer pasar los minutos y no sabía si debía estar supercontento por tener un trabajo que te cagas o deprimido por haberlo perdido después de tanto que había pasado.

Y Michael llamó a las cinco y media de la tarde, para corroborarme la versión positiva de la historia, y el resto os lo imagináis, sonrisas, cervezas, felicitaciones, llamadas a casa… y mucha alegría.

Gastos (esta vez no detallo más que los interesantes):

  • Compra en el Sainsbury’s y el Lidl: (31.68£ + 2.69£)/2 (Compra a medias con Rubén)
    • 2l de aceite de oliva virgen extra: (7.49£)/2
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2 comentarios to “8 días”

  1. Tormenta said

    Me lo he pasado genial..leyéndote,y felicidades.

    Besos.

  2. albertocuesta said

    Gracias Tormenta, besos

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