Banquero?
Agosto 2, 2008
Hace bastante que no escribo del trabajo, la última vez fue cuando entre al banco con los ojos como platos. Durante mi duro aprendizaje allí he preferido mantenerme callado. Por aquello de no meter la pata y quedarme en la calle, y también porque sabía que en un estado de estrés y ansiedad como en el que estaba metido no sería muy objetivo.
Lo más impresionante probablemente del proceso de aprendizaje ha sido la responsabilidad que he tenido desde un principio. Tengo acceso a unas 3000 computadoras en unas 90 redes distintas. De ellas unas 1000 son de producción, lo que significa que el banco hace dinero con ellas y deben funcionar siempre. Mis tareas con respecto a todas estas máquinas no son muy variadas, yo sólo doy soporte a la aplicaión que las hace coordinarse, para otras cosas hay otros grupos, hasta llegar a las mil personas o así que creo que trabajan en IT en este banco.
Lo más importante que he tenido que aprender es cómo funciona la cadena de responsabilidades en un banco, que alertas debo ignorar, cuales son superimportantes, y quién debe dar permiso para hacer cada cosa. También me llegan tareas que debo hacer, y debo comprobar que han sido aprobadas por las personas adecuadas. Si no han sido aprobadas correctamente debo negarme a hacerlas, a veces bajo bastante presión en el sentido contrario.
He tenido que aprender a comunicarme. El problema no es sólo que se hable en inglés, y que aquí la mayor parte de mis compañeros y todos mis jefes sean ingleses. El problema según me dijeron es que mis mensajes eran demasiado subjetivos y dejaban entrever emociones, y eso está muy mal visto. Todas las comunicaciones deben ser estrictamente objetivas, solo hechos, aunque te estén dando por el ojete no puedes ni levantar una ceja. Tampoco está muy bien visto ser demasiado amistoso, lo que hay que ser es correcto, punto.
He tenido que aprender a organizarme el trabajo. Debo estar continuamente ocupado, y debo mantenerme alerta para encontrar cosas que hacer por mi cuenta para ser útil, pero cuando entra una tarea que nos encarga alguien de otro equipo debo dejar lo que estuviera haciendo y encargarme de eso. Luego también hay otras cosas, a corto o largo plazo, que me manda mi jefe. Llevo de media unos veinte trabajos al mismo tiempo, y he aprendido a mantener el control mediante un wiki con toda la información de cada tarea. Debo sacar todas las cosas adelante, y saber en que estado está cada una. Cada semana habrá reunión y me preguntarán que que he hecho esa semana y que haré la siguiente.
Por último he tenido que aprender para la parte técnica, esa parte ha sido la fácil. No importa que antes me haya dedicado sobre todo a desarrollar software y ahora me dedique a administrar sistemas, y que ambas cosas se parezcan como un huevo a una castaña. Aprender un nuevo oficio ha sido mucho más fácil que lidiar con el estrés, con la ansiedad y con el machacamiento del ego que supone trabajar al nivel que me han exigido aquí.
Mantener la autoestima ha sido el mayor problema. El descubrir que no estás muy preparado para hacer tu trabajo, cuando te tenías por una persona de posibles. El que cada día te corrijan o reprendan por cualquier asunto imaginable. El no saber que es lo siguiente que vas a necesitar cambiar de tí mismo. El no saber si serás capaz de aguantar mucho más tiempo, o de si merece la pena.
Pero todo éso ya ha pasado, ahora hago mi trabajo de manera bastante rutinaria, yo mismo soy capaz de ver que cosas necesito aprender, y tengo tiempo suficiente para aprenderlas antes de que reprendan por no saberlas. También ha terminado mi periodo de prueba, con todo el mundo muy contento de mi trabajo. Ahora puedo relajarme un poco más puesto que necesitan avisarme con un mes de si desean despedirme, en lugar de una semana. Me han subido un poco también el sueldo, y de que termine el contrato en el banco tendré suficiente pasta ahorrada para permitirme unos meses en el paro. O en el Caribe, tal vez.
The sleepwalkers
Julio 23, 2008
Este libro me fue referido por una adorable hippy cincuentenaria en la fiesta de despedida de Rubén. Estábamos teniendo la típica charla intelectualoide de libros y ella me dijo que éste era uno de los que más le gustaban, no me impresionó mucho hasta que yo le dije uno de mis preferidos, Zen and the Art of Motorcycle Repairing, y la tia empezo a flipar diciendo que el mío era la secuela del suyo, que es de los años 50.
Asi que agrupé lo poco que me quedaba de coordinación a esas horas de la borrachera y me lo apunté en el móvil. Cuando lo volví a ver al día siguiente ni me acordaba de lo que iba la movida, pero lo busqué en Amazon igual. Al parecer era una historia de la cosmología desde los griegos hasta Newton y todo el mundo alucinaba con el libro, y realmente decían que era la precuela del otro. Así que, por tres libras miserables, pedí que me lo trajeran.
Y realmente es muy bueno, le recomiendo a todo el mundo con un mínimo interés en la ciencia, historia o filosofía que se lo lea. También a todos aquellos que les resulte interesante leer como Aristóteles era un ignorante, Platón un viejo acobardado, la obra de Copérnico un truño infumable, o Galileo un capullo arrogante.
Arthur Koestler, el autor del libro, hizo un trabajo magnífico rebuscando en la correspondencia y las obras de estos grandes pensadores desde los griegos hasta Newton, tratando de explicar no sólo como habían hecho avanzar a la ciencia, sino también como eran como seres humano. Lógicamente, eran personas bastante normales, con sus debilidades, miedos y obsesiones.
El otro aspecto que se trata en el libro es la evolución de la ciencia, como se llegó hasta el método científico y como la historia en este aspecto no ha sido ni mucho menos una progresión continua hacia la verdad, sino mas bien una sucesión de errores muy humanos y la lucha por derribarlos para poner otros errores mas acordes con la realidad.
Me gustan mucho los libros que te inducen a leer otros libros, algun dia os hablare de los que para mí se relacionan con este.
Jazz en la Casa Redonda
Julio 15, 2008
Sospechaba yo que aquí en la capital del imperio tenía que explorar un poco más el mundillo de los conciertos. En una ciudad como ésta es normal que cada fin de semana haya conciertos legendarios. Sea cuál sea el tipo de música que te guste, no hay problema aquí.
Ayer no me pude negar a la sugerencia de Andy de ir al Roundhouse Theatre a un concierto de jazz. Según una traducción liberal de sus palabras, habría “unos cuantos grupos bastante buenos al principio, djs legendarios al final, y en medio una banda de japoneses que tocan jazz como energúmenos, saltando por el escenario”. Era lunes, pero cómo no ir.
Y el caso es que no era en absoluto como me lo imaginaba. No sabía cuando fuí que en ese mismo sitio había tocado gente como Pink Floyd o Jimi Hendrix. Que estaba lleno de culturetas y gafapastas si me lo imaginaba. Que el grupo de introducción me pondría los pelos como escarpias no me lo imaginaba.
Parece que el jazz que se hace ahora no tiene mucho que ver con el que me imaginaba yo de hace cuarenta o cincuenta años. La música era muy parecida en ocasiones a la electrónica en los ritmos y sonidos, más o menos música como haría Massive Attack o house ibicenco. De hecho la última canción que toco ese grupo la batería era directamente de Drum´n Bass, el tío era increíble como tocaba.
Pero bueno, discusiones filosóficas sobre el origen de la música aparte, los japoneses eran la hostia. El grupo se llama Soul&Pimp, y Andy los había visto en Croacia hace un par de años. El jazz que tocan es más normal, pero el espectáculo impresionante. No pararon de tocar y dar saltos durante media hora, al cabo de la cual el trompeta, el saxo y el maestro de ceremonias se retiraron un rato, si no lo hubieran hecho por lo menos el saxo creo que hubiera muerto.
Luego otra media horita del piano el bajo y el batería tocando algo más parecido al grupo anterior, menos de bailar y más de escuchar. La música era bestial, pero las pintas de los tipos con los kimonos y las expresiones que ponían eran la leche. No tengo fotos, pero ya se las sacaré a Andy. El bateria era un japones gordo con el pelo afro, el bajo era delgadito con pelo liso largo y bigote, y tocaba con expresión de monje budista. El piano llevaba melena que podría ser de metalero y que no paraba de menear adelante y atrás con expresión de éxtasis mientras aporreaba el instrumento.
Luego regresaron los otros tres para terminar el show con otra media hora de bailoteo. El saxo era calvo y llevaba una enorme gorra plateada, y bailaba como un gorila, el trompeta tenía pinta de tipo normal y miraba a todo el mundo como con desprecio, en plan malote de Kill Bill. El maestro de ceremonias era uno que sólo se dedicaba a animar a la gente con el microfono, y a hacer poses por el escenario. No tocaba, pero era pieza fundamental del espectáculo.
Resumiendo, una experiencia que bien me ha merecido la pena. Bebí cuatro pintas y he dormido seis horas, para luego trabajar nueve, pero lo volvería a hacer… dentro de algunas semanas.
Ace Cafe
Julio 6, 2008
El domingo pasado fui a un sitio donde no importa lo macarra que seas, siempre habrá alguien mucho más macarra que tú. El Ace Cafe.
Este café fue desde los años cuarenta un sitio de reunión de moteros y rockeros. Cerró cuando los malditos hippies dominaron la tierra y volvió a abrir a principios de los noventa. Ahora mismo es uno de los antros más famosos de Europa en su género, y es fácil entender por qué.
Antes de que Rubén dejase la capital para volverse al campo, cosa que habrá hecho esta semana, aprovechamos para visitarlo. Ese día había concentración de motos británicas antiguas, Triumph, Norton y Triton. Como era yo el que iba delante llegué y aparqué entre todas aquellas reliquias. En cuanto Rubén se bajó de la moto me vino con cara un poco preocupada.
- ¿Qué coño haces aparcando entre las clásicas? ¡Las deportivas se aparcan al otro lado de la calle! ¡Que yo llevo una jodida Yamaha R6!
Curiosa manera de descubrir las pequeñas diferencias entre los moteros clásicos y los deportivos. En efecto habiamos aparcado entre todas las motos antiguas, donde estaban los moteros realmente macarras. Los moteros que llevaban deportivas japonesas estaban al otro lado de la carretera viendo el espectáculo desde un parquecito.
Ninguna importancia, mi moto es una reedición de un modelo clásico, que de hecho atrajo bastantes fotos. La suya llevaba matrícula española y Rubén tiene bastantes tablas para soltárselas frescas a moteros con mostacho si es necesario.
El café por dentro estaba lleno de rockeros con pintas increíbles. La música era de los cincuenta y sonaba a toda leche para que los clientes pudieran oírla por encima del ruido del aparcamiento, medio sordos después de muchos años de montar al trueno. Aproveché para almorzar a la inglesa sintiéndome supermacho, hasta que miraba a cualquier otro cliente y me daba cuenta de que yo no soy más que un mierdecilla.
Nos quedamos allí un ratillo, disfrutando del ambiente y viendo unas máquinas maravillosas. Me traje de vuelta una taza para macarrizar un poco más mis desayunos y el convencimiento de que esta ciudad guarda muchísimas historias que se han de ir descubriendo poco a poco.
Picadilly Madness
Junio 30, 2008
Si os creíais que me la iba a tirar de intelectual no escribiendo nada acerca del deporte nacional, os equivocabais de plano. Ahora que ha terminado es un buen momento para escribir unos párrafos de la locura en la que se ha sumido éste país durante el último mes.
Empezando por el principio, Inglaterra, nación donde se inventó el fútbol, no se clasificó este año. A los ingleses, sobre todo al principio, se los veía sumidos en la tristeza. La Eurocopa es lo que los entretiene uno de cada cuatro años en el verano. Los otros años son el Campeonato del Mundo, las Olimpiadas, y la depresión más profunda.
Pero a pesar de no participar, no han podido dejar de estar interesados. En una ciudad donde la mitad de la gente es extranjera todos los días había fiesta en algún barrio. Yo me he bajado al bar a ver casi todos los partidos de Turquía. En el que jugaron contra Croacia yo animaba al portero turco con todo lo que me daban los pulmones. Tras la victoria, mi barrio se sumió en la locura.
En el trabajo me ha quedado más que demostrado que tener un tanto de conocimiento futbolero es socialmente muy valioso. No existe ningún problema en hablar con tu jefe, y con el jefe de tu jefe, ni con el presidente del banco si hace falta, siempre que sea de fútbol. Siempre va a ser posible entablar conversación. Por eso me daba cuenta de lo tristes que estaban al principio, y de lo bien que se lo pasaban después.
Es increíble como todos los ingleses se alegran sinceramente de que España ganara. No es sólo orgullo patrio por mi parte, tal vez por no haber tenido este año la presión de jugar la Eurocopa se han dedicado a ver los partidos y a disfrutarlos sencillamente, y se alegran mucho de que haya ganado un equipo que no gana casi nunca y que ha peleado desesperadamente.
La foto que acompaña este post es de algunos de los españoles que tomaron al asalto Picadilly Circus. A falta de una fuente de Cibeles o Neptuno cualquier fuente es buena para mantener las tradiciones.
The gorillas are coming
Junio 29, 2008
Desde el puente de mando
Junio 14, 2008
Hace dos semanas que estoy trabajando en el Royal Bank of Scotland, y probablemente seguiré allí hasta Octubre. Excelian tenía dos consultores asignados al banco y la idea original era que yo iría también para aprender un poco como funcionaba el negocio y sustituirlos cuando fuera necesario. El caso es que no se por qué, pero en RBS decidieron que uno de ellos no era el adecuado para la tarea y me pidieron a mi sustituirlo por el resto del contrato.
La importancia de este contrato es enorme, RBS tiene el mejor sistema de supercomputación de Londres y probablemente del mundo. Malas lenguas que han tenido acceso a diferentes bancos y han podido comparar dicen que el resto de competidores están a un año y medio por detrás.
Del tipo de sistemas en los que yo me especializo hay miles de computadoras, zumbando continuamente en centros de datos subterráneos repartidos por tres continentes. Estas máquinas dan servicio a los trabajadores del banco que utilizan herramientas muy sofisticadas para comerciar con productos financieros, tratar de predecir el futuro de los mercados o analizar volúmenes ingentes de datos. Muchas de estas herramientas que utilizan están hechas a medida por el propio banco, a veces en colaboración con otras empresas.
Para asegurarse de que todo siga funcionando para los usuarios, y a pesar de los usuarios, existen varios grupos muy especializados. Hay equipos que se encargan del hardware, equipos que se encargan de la seguridad, equipos que se encargan de los sistemas operativos, equipos que se encargan de las redes, equipos que desarrollan aplicaciones, y así durante un buen rato.
El equipo de cuatro (creo) personas en el que yo trabajo es el de Computación de Alto Rendimiento, que es responsable del funcionamiento de dos aplicaciones que permiten distribuir trabajos sobre unas cinco mil computadoras y controlar su estado.
Obviamente yo soy el novato, y los otros tres son autenticos gurús en la materia. Han estado manteniendo y haciendo crecer ese tinglado durante años, y lo que puedo aprender durante el tiempo que este en la empresa sera ciertamente valioso. Para añadirle un poco de presión al tema, hacemos turnos para ser la persona a la que llaman por teléfono a las tres de la madrugada porque los servidores en Tokyo estan fallando y el banco esta perdiendo dinero. Dentro de tres semanas me toca a mí y más me vale tener suficiente nivel para entonces.
Calidad de vida
Junio 8, 2008
Por fin me he mudado a mi nueva casa, y con ello mi calidad de vida se ha incrementado una salvajada.
El barrio es muy distinto a Sydenham, hacia el este, a unos doscientos metros de mi casa, esta Stoke Newington High Street, la calle principal. A la altura de mi casa es una calle turca, lo que no esta mal porque así tengo fácil acceso a aceite de oliva y café de calidad. Si se sigue la calle principal hacia el norte se llega a la parte judía, y si se sigue hacia el sur se llega a la parte vietnamita y después a Old Street.
Hacia el oeste de mi casa se extiende Islington, que es una zona blanca de clase media alta. Mucha gente que trabaja en la City vive allí y es un barrio que esta bastante de moda. Hay bastantes bares con clientela de tipo artista y mucha gente en bicicleta.
La casa en si esta muy bien, son tres plantas con un jardín detrás y un pequeño patio delante. En la planta baja vive una pareja, el irlandés, ella de Newcastle. La primera y segunda plantas son la casa que comparto con Darren y con Andrew, irlandés e inglés también. Tenemos una terraza a la que se accede desde la cocina y puedo guardar la moto en el patio delantero. Como soy un profesional de éxito me he quedado la habitación grande, que este en la segunda planta y tiene espacio suficiente para una cama gigantesca y para el par de sillones y la mesita de cafe que voy a poner.
Ahora me muevo en ambientes más seguros, y tengo muchas más opciones para hacer cualquier cosa. Por ejemplo el viernes me fui con un amigo a dar una vuelta por los pubs de Hoxton y Old Street. Cuando ya íbamos bastante borrachos y empezaron a echarnos de ellos pude volverme sin tirarme dos horas de autobús, en veinte minutos estaba en casa durmiendo la mona.
también el viernes fui andando al trabajo, cuarenta minutos de caminar por calles decentes, atravesando un par de parques. Si no me apetece caminar puedo coger el autobús que me lleva en unos veinte minutos, y en el que siempre me puedo sentar. No tengo palabras para describir el alivio que me causa el haber pasado de sufrir las aglomeraciones del metro a disfrutar un relajante paseo matutino.
Ayer jugaba Turquía contra Portugal en el mundial de fútbol, y fui con mis compañeros a verlo a un centro social turco. De hecho estuvimos caminando por la calle principal un buen rato y preguntando en los negocios turcos donde seria el mejor sitio para verlo, el sitio con mas ambiente. El sitio en el que terminamos era bastante chungo, sin signos en la puerta que dijeran lo que era y con las ventanas tapadas por paneles de madera. Pero nos quedamos un poco sorprendidos, nada de masas de gente enfervorizada con el fútbol. Mas bien una docena de personas y la mitad mas interesada en jugar al domino que en ver el fútbol. Solo al final parece que la gente se volcaba un poco mas. El que mejor se lo pasaba era un kurdo viendo perder 1-0 a Turquía.
Y para terminar esto lo estoy escribiendo desde un cafe con wireless para los clientes, mientras me bebo un zumito de naranja recien exprimido, con el sol brillando fuera y con la perspectiva de ir esta tarde a un festival de musica que hacen en un parque cercano. No me puedo quejar.
Cazadores de Cabezas
Mayo 30, 2008
Headhunters es un término que se aplica a los reclutadores que buscan a gente muy especializada que trabaja en una empresa para convencerles de desertar y aceptar una oferta de otra empresa. El que yo conocí se llamaba W.
Puse mi curriculum de vuelta en Monster hace más o menos un mes, con la idea de ver como estaba el mercado con vistas a la revision de mi contrato que tendrá lugar a finales de Julio. W me llamó hace un par de semanas diciendo que tenía un puesto para Barclays Capital que podría interesarme. Suponía trabajar con las mismas tecnologías con las que trabajo ahora pero con bastante más responsabilidad. Hasta ahí todo normal.
Lo interesante empezó cuando tuvimos la primera entrevista. Para hablar de los términos de ese trabajo y de mi situación actual me invitó a almorzar en el Edificio del Cambio. El Exchange Building es un edificio enorme que antes debía ser el edificio de la bolsa. Está en la plaza principal de la Milla Cuadrada, el centro financiero, a cien metros de la estación de metro de Bank. El frontal del edificio es como el del Partenon y el interior es un espacio abierto todo columnas de mármol, con mesas en la balaustrada que lo rodea. Ese sitio simboliza el poder y el dinero como ningún otro.
Allí fue donde me comentó dos cosas.
El puesto era en la tercera línea de Barclays Capital, que es el nivel tecnológico más interno de la empresa. El primer nivel son los que desarrollan las aplicaciones que la empresa utiliza para hacer negocios. El segundo nivel son los expertos que resuelven las dudas y los problemas que le surgen al primer nivel. El tercer nivel le resuelve las dudas al segundo e investiga sobre la dirección tecnólogica que debería tomar la empresa. Este tercer nivel son dos personas actualmente y yo sería la tercera, os podeis hacer una idea de la responsabilidad.
Lo segundo que me comento es lo difícil que es encontrar gente con ese perfil. De hecho sólo estaba entrevistando a dos personas y no creía que el otro fuese adecuado, tenía suficiente experiencia pero no parecía interesado en investigar cosas nuevas.
Y lo que no me contó explicitamente pero que extraje de la conversación es lo pequeño que es el grupo que se dedica a la supercomputación en Londres. Mi actual jefe había dejado de ser el segundo en ese grupo de Barclays Capital para fundar el departamento de supercomputación de Excelian. Antes de eso había contratado al que sería mi nuevo jefe. De mis actuales compañeros en Excelian dos habían estado trabajando en Barclays y uno había sido compañero de Universidad del reclutador.
Acudí al día siguiente a la entrevista con el que sería mi nuevo jefe en Barclays, en uno de los edificios de Canary Wharf que se ven en la foto, no se cuál porque yo lo veía todo desde abajo.
Pero la entrevista no fue demasiado bien. Yo iba vestido en plan profesional, con gemelos y todo, muy a tono con el edificio de Barclays y con mi interlocutor, que se llamaba K. A tono con el ambiente y con el hecho de que buscaban que dejara mi empresa para unirme a la suya yo llebava ese puntito de arrogancia que parecia adecuado.
Yo creo que el auténtico problema fue que K también llevaba melena. Y nos pareciamos un montón en la manera de ser. Creo que a ninguno de los dos nos gustó encontrarnos con alguien que nos quitaría el protagonismo. Yo salí de allí diciendo que el tipo era un pijo por llevar la melena con rizos engominados. Él probablemente se quedaría con la idea de que yo no tenía suficiente experiencia.
Y me fastidió bastante que me hiciera preguntas que sólo podían hacerme quedar mal, con cierta insistencia. Si estás tratando de convencer a alguien para que se cambie de su empresa a la tuya luego no le puedes preguntar que por qué piensa en aceptar. No te puede responder que porque le pagas más, y no te puede responder que porque no le gusta el trabajo anterior. La única respuesta posible es que le ofreces un trabajo más interesante, y aún esa se puede tomar con que soy un tipo que si el trabajo no me resulta interesante me iré. Probablemente también se quedó con la idea de que yo era un traidor.
En fin, aún es posibe que me llamen para otra entrevista, pero lo dudo. Además, no me molaría trabajar con ese tipo, me robaría el protagonismo.
Nota: He eliminado los nombres de esta entrada y no volvere a poner siquiera nombres propios, he oido un par de cosas que me han hecho pensar que tal vez no sea prudente.
Joe Rocket
Mayo 26, 2008
Hoy es fiesta aquí en el Reino Unido. En este país tan civilizado mueven todos los festivos al lunes siguiente para tener fines de semana de tres días. Es mucho más aburrido sin embargo, aunque todas las fiestas encajan con el fin de semana no hay puentes de cuatro días. Cuento ésto porque se me pasó que ayer era domingo y tenía cosas que contaros.
Menuda semana, han pasado suficientes cosas para llenar todo un mes de emociones. He tenido incluso que tomar la decisión de contar las cosas sólo cuando terminen, para no escribir un post con veintisiete cosas otra vez. La que ha terminado esta semana ha sido la aventura de comprarme la puñetera moto te una vez.
El miércoles terminé antes de trabajar y fuí a recogerla a la tienda. No son muchas las ocasiones en la vida en la que pagas 6500 libras con la tarjeta de crédito. Tal vez cuando sea rico lo vuelva a hacer para pagar alguna bacanal de escándalo en un jacuzzi. Hasta entonces no creo que vuelva a suceder.

Rubén tenía toda la razón, ser motero en Londres es algo que se sufre más que se disfruta. Como muestra un botón, este fin de semana de tres días se supone que nos ibamos a ir los dos de ruta por el norte de Francia. Por supuesto ha llovido y hemos tenido que cancelar el plan. Tal vez el fin de semana que viene.
El que se nos hayan jodido los planes no significa que no le haya hecho el rodaje. El viernes nos fuimos en dirección a Kent. Pasamos por carreteras maravillosas y me dí cuenta de dos cosas. Si no me compro un GPS no me va a ser posible viajar por el Reino Unido, y hay camaras de las que te mandan la receta a casa cada doscientos metros.
El sábado nos fuimos por dentro de Londres, para aprender a ir del curro a casa, y me quedó claro que Londres no es Valencia a la hora de circular. En moto es al menos media hora para ir y venir del curro, y puede que más. Londres no tiene realmente las grandes avenidas y circunvalaciones que tienen otras ciudades.
A más de 50 kilómetros por hora no vas en ninguna calle, primero porque te pillan las cámaras, segundo porque cuando los semáforos se ponen en ámbar no dan tiempo a parar si vas más rápido, con lo cuál o clavas los frenos a lo bestia o te lo pasas en rojo, con la correspondiente multa otra vez. Como podéis ver la paranoia en esta ciudad parece el deporte nacional.
Pero bueno, a pesar de todas estas quejas, no os vayais a pensar que no estoy como un niño con zapatos nuevos. Nuevos, brillantes y que rugen como un trueno.





